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» Las damas que llegaron del Agujero

26 de enero de 2003
Pitukiss pregunta por un tal Malitos
27 de enero de 2003
Pedro contesta a Pitukiss
28 de enero de 2003
Malitos narra su encuentro con Pitukiss
29 de enero de 2003
Pitukiss da su versión sobre lo ocurrido
29 de enero de 2003
Malitos ofrece el tanga de la paz a Pitukiss

 

26 de enero de 2003 by Pitukiss


::: De dónde ha salido ese Malitos ???? » Arriba

... y mejor que conteste él.

27 de enero de 2003 by ime_vakilla


::: Re: De dónde ha salido ese Malitos ???? » Arriba

Lo siento pero no puedo resistirme a contestar, asín que ahí va:

En lo más profundo del valle de Artze, en un recóndito pueblo de cuyo nombre no consigo acordarme (creo que todavía tengo resaca...), vive un pequeeño gran hombre. Su nombre: Malitos.

Aventurero donde los haya, Malitos disfrutaba ya de niño yendo los fines de semana a su pueblo a montar "El Hierro", una máquina indomable que sólo el pudo controlar. También iba de caza con su familia, aunque, que yo sepa, todavía no ha cazado nada. En el fondo creo que es un gran amante de los animales y falla a propósito.

Cada sábado por la noche, animado por su hermano y algunos amigos, visitaba un lugar de un pueblo cercano, un lugar que poco a poco, sábado a sábado, le cambió la vida. Este lugar es el llamado ¡¡¡ Biltoki 70 !!! Empezó como un simple juego pero... se daba cuenta de que, cada vez que iba a este lugar, aparecía en su cama con un fuerte dolor de cabeza y vagos recuerdos de experiencias que creía haber vivido, que luego le contaban su hermano y amigos pero él, aunque lo intentara, no podía recordar.

Fue haciéndose mayor y cada vez frecuentaba más aquel lugar. Era como una droga, no podía pasar un fin de semana sin visitar ese local. Llegaba, bailaba las canciones de moda y pedía un Beefeater con limón, a partir de ahí nunca recordaba nada. Poco a poco, sus amigos dejaron de ir con él a ese diabólico sitio y se hizo con su propio medio de locomoción para no faltar a su cita ningún día. Compró un coche, un coche capaz de vencer en una vertiginosa carrera a un flamante BMW Z3: era el R8.

En el Biltoki ya era conocido, nada más entrar todas las chicas chillaban y caían desmayadas en el suelo, quizás por su gran atractivo, quizás por su falta de higiene... pero el caso es que caían. Su vida solo giraba alrededor de un lugar, de este lugar, del BILTOKI 70. Hasta que un día...

No tenía dinero, todo el dinero que había ganado en el verano lo había invertido en maquear su R8. Las líneas blancas, el volante del R5, se había quedado sin dinero. Pidió prestados 2 Euros para la entrada al Biltoki, pero nadie se los quiso dar.

- ¡No vayas, acabarás como siempre! -le decían sus amigos.

Pero Malitos se emperró y le pegó a una dulce anciana k iba a comprar dulces para sus nietos, le robó los 2 euros que la señora recibía de pensión y se montó en su furia azul (R8) camino al Biltoki. Al entrar se dio cuenta de que se había olvidado de conseguir dinero para su Beefeater con limón, no se iba a cumplir la rutina de todas las noches, esta noche no iba a ser como todas las demás...

Nunca se volvió a despertar en su cama, todos lo damos por desaparecido e incluso por muerto.

Se dice que cada sábado en el Biltoki, un espíritu condenado bebe cada vaso de Beefeater con limón que se sirve en este lugar y se cree que es el espíritu de Malitos buscando volver a levantarse en su reconfortante cama.

¡¡¡ FIN !!!

Bueno, espero haber contestado a tu pregunta, y si quieres conocerlo ve a Burguete cualquier sábado y entra al Biltoki 70. Si ves a alguna alma perdida vagando por este lugar y engullendo Beefeater con limón, le habrás encontrado.

 

28 de enero de 2003 by Malitos


::: Respuesta a quién es la famosa Pitukiss » Arriba

En respuesta a todas las dudas sobre dicho personaje, he de confesar que forma parte de mi turbio pasado... En una de mis visitas a la macro discoteca Biltoki 70 de Burguete, estaba yo tranquilamente sosteniendo la barra y manteniendo una agradable y típica conversación de hombres cuando... ¡pufff!, una pequeña mano se poso en mi trasero, gírome yo tranquilamente, ya acostumbrado al acoso de las féminas, y encuéntrome con una chica que, con cara de buena y un poco sonrojada, me dijo: "Perdón, ha sido sin querer. Me han empujado estos borrachos de mi pueblo". Recuerdo vagamente que especificó que le había empujado un tal José Mari.

Tras esto comenzamos a charlar y poco a poco ella trataba de arrinconarme contra la barra. Yo, con mi típico movimiento de cadera estilo Chayanne y la excusa de "¡Buaaah, cómo me meo! Será la cerveza..." conseguí esquivarla una y otra vez, pero cual fue mi suerte que, en el momento en que ponían la ranchera de Rocío Dúrcal, ella estaba cerca y me invitó a bailar y yo no pude negarme, es más: ¿quién soy yo para negar unos segundos de felicidad a nadie...?

Durante dicha ranchera, notaba cómo resoplaba cerca de mi cuello. En aquellos momentos no sabía si era por su excitación o porque le estaba venga pisar, pero pronto salí de dudas mientras me decía: "¡Qué pisotones me has pegao, mamón!". Comezóme a devorar con sus labios, yo asustado por la situación no supe reaccionar y ella se aprovechó de ello y siguió...

De repente, sonaron las campanas (tong, tong,... así hasta 7) y ella echó a correr sin dar más explicaciones. Yo, aún aturdido por los hechos, me di cuenta de que por el camino había perdido el tanga. El siguiente sábado, ella no estaba allí, ni el siguiente, ni... así que yo, usando la táctica que ella me enseñó, seduje a las hembras del Biltoki para encontrar la horma de su tanga...

Ya nunca más se supo de ella.

Cierta noche, en Fiestas de Esnoz, conocí a una chica preciosa que, con la excusa de que yo le había sacado a bailar, cosa incierta (yo creía que sería por el alcohol que ella consumía a pozales), comenzamos de nuevo una conversación. Yo traté de evitarla por miedo a que me pasase lo mismo, le dije de todo, le presenté a mi novio..., pero ella seguía tan simpática tratando de... eso, ¿de qué? Pues días después lo descubrí: era la hermana de la extraña doncella de las 7 campadas y venia en busca de su tanga, con sus cantos de sirena (no cambieee, no cambieeee). Consiguió tranquilizarme y que confiase en ella; al poco tiempo, la volví a ver en Garralda y, tras hablar, no sé cómo se hizo con mi numero de móvil.

Tras mandarnos unos mensajes, encontró la oportunidad adecuada para apoderarse del tanga de su hermana, sí: en la gran Carpa de la UPNA, me convenció para que le invitase a desayunar, pero... por cosas de la vida no coincidimos, y hasta hoy... Pitukiss ha entrado en la Web en busca de su tanga y me esta mandando mensajes privados amenazantes, así que, por favor, prestadme ayuda y si os encontráis con dos chicas guapas (una sin tanga), no os dejéis engañar y ¡¡¡ huid, huid, huid !!! y no les digáis donde vivo ¿eh?, que os conozco.

Jejeje, es coña pero se me vaaaa.

29 de enero de 2003 by Pitukiss


::: Versión real sobre lo ocurrido aquella noche con Tontitos... digo, Malitos » Arriba

Hasta la aparición en escena de Malitos, la noche se desarrollaba como cualquier otra; hay que decir que aquel primer encuentro, lejos de pasar inadvertido para mí, me cambió la vida. Os cuento por qué:

Era una de las primeras veces que había decidido pasar la noche en ese extraño lugar llamado Biltoki, del que mucha gente -según me habían advertido- no volvía a salir como había entrado. Se comentaba que era un lugar con cierto poder de atracción y que, poco a poco, te anulaba la personalidad y la capacidad de decisión (esto lo comprobé mas adelante cuando conocí a Malitos).

Nunca hice caso de estas advertencias... pero ya es tarde para lamentaciones. Entré en el local con decisión, desafiando todos los peligros, y al comprobar que el ambiente "parecía normal" (y aquí está el mayor engaño), me puse a bailar sin preocuparme de nada más. Me habían dicho que lo mejor en estos casos para no llamar la atención suele ser acercarse a la barra de vez en cuando y pedir limonada, así que lo hice, no sin cierto esfuerzo, todo hay que decirlo, ya que los mozos del valle de Artze se empeñaban en bailar conmigo una y otra vez.

Por fin alcancé mi meta y fui a caer en el lugar mas despejado de todo el local (unos minutos más tarde comprendí a qué se debía aquel fenómeno). La gente se agolpaba a los lados de la barra, y en el centro, un apuesto joven, solo, y en apariencia algo bohemio... Realmente aquello me hizo sospechar, pero era la manera más rápida de pedir, así que arriesgué. Me puse a su lado y él debió pensar que lo que intentaba era entablar una conversación, ya que en pocos segundos me atosigaba con todo tipo de preguntas y comentarios absurdos e inoportunos que apenas conseguía vocalizar. En fin, qué pena de chico, pensé...

Logré pedir mi limonada, y me disponía a marchar de allí con la excusa infalible de que "mis amigas me están esperando" cuando, fatalidades del destino, una ranchera empezó a sonar y todo el bar pronto estaba bailando. Malitos me agarró, e insistió en que compartiéramos aquel baile, y fue este el fatídico momento en el que todo empezaría a cambiar irremediablemente. Siempre supe que el error fue mio, pero, ¿cómo decirle que no a un chico que pasaba las noches solo, al lado de la barra, y en la única compañía de un Beefeater? Y más aun, ¿cómo decirle que no al único chico del local que se había quedado sin pareja para aquel baile? No me pude negar.

Me ahorraré comentarios acerca de los pisotones que recibí aquella noche, ya que es uno de los pocos aspectos del relato de Malitos que se mantiene fiel a la realidad. Sin embargo, con la excusa de "...bueno, yo no sé bailar muy bien, podrías enseñarme un poco...bla, bla, bla..." no había forma de que el chico me soltara. Primero fue una de Rocío Durcal, luego una de David Bisbal, otra de Paulina Rubio... y Malitos se iba acercando más y más, mientras yo hacía vanos esfuerzos por soltarme, y aunque era evidente que su experiencia con mujeres dejaba bastante que desear, él seguía intentándolo por todos los medios (me ahorraré detalles que detesto recordar).

Durante el tiempo que duraron nuestros bailes, pude distinguir gestos de compasión en los rostros de muchas de las personas que se movían a nuestro alrededor. Algunas chicas miraban incluso como si supieran exactamente por lo que estaba pasando. Me encontraba yo absorta en mis pensamientos a la par que concentrada en controlar el acoso de Malitos cuando de repente... ¡¡ la jota !! Estaba salvada... o eso creía...

Salí como pude de aquel antro, y arranqué a gran velocidad mi BMW Z3... le pisé tanto como la potencia del motor lo permitía. De repente, y asustada por un extraño y poderoso rugido, miré por el retrovisor y, a lo lejos, pude divisar la silueta de un viejo automóvil... ¡¡¡ el R8 !!! Sabía que nada podía hacer para escapar de aquella máquina infernal, así q hice lo que cualquiera en mi situación hubiera hecho: adentrarme en las oscuras pistas de los montes, que me llevarían directa a casa. No podía imaginar que hubiera alguien que conociera mejor que yo aquellos caminos, sin embargo mi seguridad me traicionó, y el R8 terminó por darme alcance. No tuve mas remedio que echar a correr por esos montes hasta llegar a casa. Malitos debió quedarse desconcertado y eso me proporcionó la ventaja suficiente para cerrar todas las puertas y ventanas antes de que él llegara. ¡¡ Al fin a salvo !!

Mi vida cambió a partir de aquel día: decidí no volver nunca por el Biltoki, aunque más tarde supe que él no había podido olvidarme y que su obsesión llegaba al punto de provocarle alucinaciones en las que creía bailar con una hermana mía (q nunca ha existido) o recibir correos amenazantes.

Herido en lo más profundo de su ego por mi rechazo, se propuso arruinarme la vida por todos los medios, y aun hoy sigue difundiendo historias que nunca ocurrieron cada vez que se le presenta la oportunidad.

29 de enero de 2003 by Malitos


::: Re: Versión real sobre lo ocurrido aquella noche con Tontitos... digo, Malitos » Arriba

Bueno, déjate de rollos y, si quieres tu tanga, pos ya sabes. Te pasas por Uriz y por una modica cantidad (debido al estado en cual me lo encontré), te lo devolveré con mucho gusto. Y mañana no puedo quedar, ya lo siento yo te lo explique: soy un alma libre, necesito libertad, aire puro del Biltoki...

Y deja de llamarme al móvil, que lo tengo con poca batería y me tienen que llamar, ¿vale?

(M'ha dao pa'l pelo con los textos, ¿no? Lo único falso es que yo bailo de puta madre, jejeje) Las fotos y videos de las cámaras de seguridad lo demuestran a continuación:

Hale, un besito para la chica de las 7 campanadas y su imaginaria hermana la bailarina fastasma.

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